Los malos hábitos y la autoestima
Los malos hábitos pueden ser algo muy normal, sin embargo, las conductas compulsivas no tienen por qué ser aceptadas en los contextos sociales. De hecho, la mayoría de los malos hábitos como la succión de pelo, inquietud, morderse las uñas e incluso la agresión aparecen a edades muy tempranas, exactamente entre los 5-7 años.

Se deben trabajar estos hábitos en los pequeños para que puedan dejar pronto de lado estas conductas negativas. Hay que revisar cuando surgen estos comportamientos. Normalmente se trata de un problema de autoestima. Los investigadores creen que el motivo de la aparición temprana de estas costumbres tan feas se producen a edades tan tempranas debido a la observación de otros niños o adultos que realizan este tipo acciones.

Un niño mantiene un comportamiento compulsivo, como por ejemplo es de chuparse el cabello, con el fin de liberar diferentes hormonas que consiguen calmarle que se distribuyen por el torrente sanguíneo. No es malo hablar con un psicólogo del tema. A edades tempranas, los pequeños pueden utilizar los denominados “objetos de transición”. Estos objetos producen un efecto similar al que producen ciertas costumbres nada recomendables.

Por ejemplo, algunos niños tienen su oso favorito, al que asocian con el confort. Por desgracia, el niño cuando comienza la escuela, se dará cuenta que este es un objeto transicional gracias al cual se pueden burlar los compañeros de él. Por lo tanto, el niño sustituirá este objeto por un comportamiento compulsivo reconfortante, con el cual podrá sentirse igual de bien que con su amado objeto. Ten cuidado de ridiculizar estos objetos o sus conductas.