Madres que son perfeccionistas al extremo
El rol de madre y el de padre es diferente y la verdad es que aunque el papel de la mujer ha evolucionado mucho en las últimas décadas a nivel social en relación con la incorporación al mercado laboral, la realidad es que todavía sigue siendo la mujer (en la mayoría de los casos) la que asume más responsabilidades al tener que hacer frente al cuidado de la casa, al trabajo y al cuidado de los niños. Afortunadamente, también es verdad que se ha producido un cambio en el rol masculino y hoy día, los padres colaboran mucho en la familia.

Aún así, muchas mujeres cuando son madres ponen sobre sí mismas tal peso que parece que tienen que ser perfectas. Algunas confiesan que se sienten culpables por no poder pasar todo el tiempo que querrían con su hijo pero está claro que tampoco quieren renunciar al éxito profesional por haber formado una familia. Esta dicotomía interior no siempre es fácil de sobrellevar, y se trata de una dicotomía, que no afecta a la mente masculina.

Existen madres que son perfeccionistas al extremo y no se relajan con el objetivo de dar lo mejor de sí mismas. Sin duda, merece la pena delegar y confiar. Por ello, nada mejor que contratar a una niñera que pueda cuidar del peque ciertas horas al día. En este sentido, te invito a ver una película protagonizada por Scarlett Johansson que lleva por título La niñera. Además, merece la pena que te relajes por el propio bienestar del niño que es muy receptivo a la hora de captar tus emociones.

Ser perfeccionista no tiene nada que ver con tener afán de superación y querer hacer mejor las cosas. Al revés, te vincula de forma directa con el sentimiento de insatisfacción crónico ante la vida.