Miedos infantiles
En la infancia los miedos son muy habituales. Casi la mitad de los niños sienten algún temor intenso por algo a lo desconocido. Si este problema se prolonga en su crecimiento, puede terminar por desarrollar trastornos de ansiedad. Ante estos casos, es aconsejable acudir a un especialista. Como cualquier ser humano, el miedo es una de las emociones más elementales. Cuando un bebé escucha un ruido fuerte, el temor le lleva a llorar para reclamar protección. Es completamente normal que los niños sientan miedos, incluso es bueno que expresen esa sensación de inseguridad. Algunos padres creen que sus hijos pueden sufrir un problema psicológico pero estos casos son un tanto extremistas. Por otro lado, también hay que añadir que las niñas manifiestan más los temores que los niños.

Los miedos infantiles evolucionan durante su infancia, desde los temores más físicos a los más interpersonales. Los padres deben tomarse en serio a los niños cuando expresan temor. El más común es el miedo a la oscuridad. A pesar de que para los mayores es algo normal puede ser muy temeroso para los más pequeños. No es recomendable forzar al niño a que se enfrente al miedo de forma directa, es posible que con el paso del tiempo comprenda que no hay nada que temer.

0-6 meses: pérdida súbita de la base de sustentación (del soporte) y ruidos fuertes.
7-12 meses: a las personas extrañas y a objetos que ve de manera inesperada.
1 año: separación de los padres, a los retretes, heridas, extraños.
2 años: ruidos fuertes (sirenas, aspiradores, alarmas, camiones), animales, oscuridad, separación de los padres, objetos o máquinas grandes y cambios en el entorno personal.
3 años: máscaras, oscuridad, animales, separación de los padres.
4 años: separación de los padres, animales, oscuridad y ruidos.
5 años: animales, separación de los padres, oscuridad, gente “mala”, lesiones corporales.
6 años: seres sobrenaturales, lesiones corporales, truenos y relámpagos, oscuridad, dormir o estar solos, separación de los padres.
7-8 años: seres sobrenaturales, oscuridad, temores basados en sucesos emitidos en los medios de comunicación, estar solos, lesiones corporales.
9-12 años: exámenes, rendimiento académico, lesiones corporales, aspecto físico, truenos y relámpagos, muerte y, en pocos casos, a la oscuridad.