Mitos sobre el embarazo
Sobre el embarazo, al igual que sobre muchas cosas en esta vida, hay muchísimos mitos, cosas que se dicen que tienes que hacer o no hacer pero que en realidad no son ciertas. A continuación te contaré algunos de los mitos del embarazo y si son o no ciertos, explicándote además cada uno de ellos. Toma nota:

– Elegir el sexo del bebé con la alimentación: Mucha gente dice que si quieres tener un niño tienes que comer mucha carne y que si quieres una niña tienes que comer mucho dulces, pero la verdad es que eso no influye en absoluto ya que el sexo del bebé se determina en el momento de la concepción y no hay nada que puedas hacer después para elegir uno u otro.

– Comer por dos: Falso. Si comes por dos engordarás demasiado y eso es perjudicial para el bebé. Tienes que seguir una dieta equilibrada y muy variada. Sí puedes aumentar en unas 300 calorías tu consumo diario pero nunca doblar las que consumes habitualmente.

– Antojos: Uno de los tópicos del embarazo es que si no satisfaces un antojo te saldrá una mancha en la piel, pero lo cierto es que las manchas son congénitas y se deben a una mayor concentración de melanina en una zona, así que no tiene nada que ver con los caprichos que tú puedas tener.

– Teñirse el pelo: Mucha gente dice que no es conveniente teñirse durante el embarazo porque puede afectar al bebé. No es que sea cierto pero sí que la piel está más sensible estando embarazada, así que la cabeza se puede irritar con mayor facilidad. Puedes solucionarlo buscando tintes que no tengas muchas sustancias químicas.

– Bañarse: Los baños de inmersión no son malos hasta que se desprende el tapón mucoso, lo cual suele suceder en las últimas semanas del embarazo, así que sí es recomendable que te duches en lugar de bañarte cuando estés en esa etapa.

– Sexo: Las relaciones sexuales no afectan en absoluto al bebé, así que a menos que tu médico te lo indique por alguna complicación que tengas. En las dos últimas semanas sí que no es recomendable tener relaciones sexuales ya que se puede romper la bolsa amniótica y el bebé puede contraer una infección.