Conocer a los niños agresivos
Aunque el comportamiento agresivo, como pegar, gritar y morder no se ve como algo demasiado inusual en un niño de uno o dos años de edad, la misma conducta en los niños más mayores, sí puede ser considerado como algo problemático. El control de los sentimientos y las emociones es una habilidad que se aprende y puede ser muy difícil de dominar.

Se debe intentar mantener al niño tranquilo y sereno. Esto no solo requiere una buena cantidad de auto-control y disciplina, sino también un conocimiento básico de la conducta social adecuada y la moral. La mayoría de los niños menores de cinco tienen una comprensión mínima de lo que realmente es socialmente aceptable. Algunos pequeños pueden tener dificultades para controlar su temperamento.

La mayoría de los niños no reconocen su propia fuerza, o incluso las consecuencias de sus acciones, y en un mundo donde a menudo se les dice lo que hay que hacer, dónde ir y cómo se deben comportar, hay momentos en los que la agresividad no puede ser controlada. Es importante hablar con los pequeños y escucharles. Escuchar, no sólo debe centrarse en las bromas y las risas, si no en los sentimientos de los niños. También es importante recordar que la audición de sus cosas no significa someterse a sus caprichos o deseos.

Aparte de la liberación de emociones reprimidas, los niños que se comportan agresivamente también lo hacen porque a veces pueden haber sido premiados por esa conducta. Muchos padres tienen la esperanza de criar a un niño que sea fuerte y capaz de defender por sí mismo en situaciones nada agradables. Cuidado con este tipo de premios a las acciones agresivas.