Novedad, la epidural ambulante
Asistimos a una revolución en cuanto a modalidades de analgesia destinadas al parto. El rasgo principal de la walking epidural o epidural ambulante es que durante el parto, la mujer puede moverse.

Técnica. La epidural ambulante y la epidural convencional siguen el mismo tipo de técnica. Es decir, en el espacio que existe entre dos vértebras en la zona lumbar, se introduce una aguja. Así mediante un catéter se van suministrando los fármacos que alivian el dolor. Pero hay diferencias: se bloquean las fibras motoras a la madre en el caso de la epidural normal, por lo que no puede moverse. La epidural ambulante permite conservar la sensibilidad y el movimiento de los miembros inferiores y del vientre.

Acompañamiento. Se han de cumplir una serie de requisitos para a la hora de utilizar la epidural ambulante. Ya que la mujer puede deambular libremente, el hospital debe habilitar para ello una zona determinada. Además, hay que fijar qué persona la acompañará constantemente mientras se está moviendo (matrona o un familiar).

Mayor rapidez. La evolución del trabajo del parto se ve claramente beneficiado porque la mujer ya no permanece quieta e inmóvil. Y es que, dependiendo de las circunstancias de cada mujer, con la epidural ambulante la duración total del parto se puede acortar hasta en un 10%.

Facilidad para empujar. Al no tener dormida la parte baja del cuerpo, la mujer conserva mejor toda su fuerza muscular y puede empujar mucho más activa y efectivamente. En definitiva, siente la contracción pero no el dolor que le acompaña.

Menos intervenciones. Gracias a la epidural ambulante, a la madre se le evitará el sondaje vesical. También se ha comprobado que se reduce la necesidad de practicar episiotomías. La dilatación y las fases del parto se tornan más llevaderas, debido en buena parte a que la futura mamá puede moverse libremente.