Pautas para una infancia feliz
La vida se compone de diferentes etapas. Mientras que en la madurez eres tú quien tomas las riendas de tu vida y de tu destino, por el contrario, en la infancia necesitas una protección constante por parte de los padres. Por ello, la felicidad en la infancia depende tanto del ambiente que se respira en casa. Del respeto que los peques aprenden en los adultos y del cariño que se muestra sin ningún tipo de pudor. Es bonito que los niños puedan crecer en un ambiente en el que escuchan “te quiero” con toda la naturalidad del mundo.

Para tener una infancia feliz no es necesario tener muchos juguetes materiales, al contrario, a veces, el exceso de cosas puede llevar a muchos niños a no valorar aquello que tienen ni el esfuerzo que deben hacer sus padres por comprar ciertas cosas. En la infancia también es necesario crear hábitos, es decir, costumbres. En este sentido, el bienestar del niño aumenta en la medida en que tiene unos horarios regulares cada día en relación con el tiempo de descanso, comidas, juegos, estudios… Se vive mucho mejor en el orden que en el caos.

Un niño feliz será aquel que tenga amigos, que se sienta integrado en el colegio. Por el contrario, todos aquellos peques que sufren por problemas de integración arrastran un gran dolor y mucha pena. También existen otras situaciones que causan tristeza en la infancia, por ejemplo, perder a un ser querido muy importante, como puede ser un padre o una madre.

El propio niño en base a su carácter se mostrará más o menos receptivo hacia la alegría o hacia el pesimismo. Sin embargo, es importante que el entorno trabaje y apueste por la sonrisa de ese pequeño que debe descubrir el mundo con esperanza y sin miedo.