Mediar en las peleas entre hermanos
Lo bueno de tener más de un niño es que, durante toda su vida, ambos siempre tendrán a su hermano. Lo malo, cuando son pequeños, son las constantes luchas de rivalidad que pueden surgir. Los padres, suelen encontrarse en el medio de discusiones en la que cualquiera de los dos busca el apoyo de cualquiera de sus progenitores. Si usted te encuentras en esta situación, las siguientes pautas pueden ayudarte a dar un paso atrás y retirarte de algunas de sus tensiones.

Tomando un papel neutral puedes obligarles a aprender cómo manejar las diferencias y a llevarse mucho mejor. Lo primero que deben hacer es saber distinguir entre pequeñas discusiones y verdaderos conflictos. La mayoría de los niños discuten con frecuencia, y los padres generalmente saben cuándo es grave o no. Cuando oigas demasiados gritos y algún lanzamiento de algún objeto, debes asumir que es hora de entrar en acción.

Debes supervisar las discusiones de los pequeños pero, a distancia, para que ellos mismos se vayan dando cuenta de los que está pasando. Mantén los oídos bien abiertos. Incluso cuando decides no participar, escuchar desde una distancia prudencial cuales son los conflictos, te vendrá muy bien. Cuando veas que ninguno de los dos no encuentra solución a sus problemas, debes mediar para que se puedan resolver los desacuerdos.

Debes convertirte en moderador, más que en un árbitro. En ocasiones, el proceso es lento, dependiendo de las edades de los niños, pero lo más probable es que estos problemas se resuelvan en cuestión de minutos. Los niños, suelen cansarse de las negociaciones y finalmente decidirán algo divertido para hacer entre los dos