Pescado en el embarazo
Entre las exigencias de la alimentación en el embarazo, destaca el pescado… Es perfecto debido a su poder nutritivo, pobre en grasas y de fácil digestión. Sin embargo, debes saber qué tipo de pescado es el más adecuado y cómo prepararlo.

Fuente de proteínas nobles. El pescado contiene mucho hierro y proporciona yodo, un mineral fundamental para el organismo y el funcionamiento de la tiroides.

Digestiones óptimas. El pescado no tiene nada que envidiar a la carne: es pobre en tejidos duros, se mastica fácilmente y los jugos gástricos lo digieren más rápidamente. Por otra parte, las grasas son menores y las ya existentes de calidad mejor.

Si estás embarazada el consumo de pescado tres o cuatro veces a la semana es muy idóneo.

El pescado azul

Desde el punto de vista nutricional, el pescado azul está entre los alimentos más ricos. Las anchoas, las sardinas y la caballa contienen una elevada cantidad de ácidos grasos omega 3, útiles para mantener controlados los triglicéridos en la sangre. Como las especies se reproducen en períodos distintos, podrás encontrar durante todo el año pescado azul en el mercado.

Precauciones

Como mujer embaraza, es muy importante prestar atención al pescado crudo ya que podría alojar huéspedes poco agradables. Son parásitos que si no se eliminan con la cocción, pueden provocar algunos trastornos. Un parásito común es el anisakis, un gusano que se encuentra en numerosas especies de pescado marino, como el arenque, le bonito, el salmón o la merluza. Cuando se ingieren, las larvas del anisakis causan dolores gástricos, náuseas y vómitos. También se pueden sufrir úlceras y fuertes dolores abdominales.
Los mejillones, las almejas y las ostras son moluscos contraindicados durante el embarazo. Llevan una cantidad elevada de colesterol y son difíciles de digerir, y además presentan un especial riesgo desde el punto de vista higiénico.