Por un segundo embarazo sano
Pronto esperas la llegada de tu segundo retoño. Cada embarazo y cada parto son experiencias únicas, así que no debes dar nada por hecho.

La “consolidada mamá” notará antes los movimientos del bebé. Esto sucede porque la mujer ya ha experimentado antes esta sensación, de modo que la reconoce inmediatamente. El útero es más sensible, pues los tejidos abdominales son más laxos.

En esta ocasión el parto durará menos. En el primer parto, los tejidos emplean más tiempo en dilatarse, el cuello del útero se aplana más lentamente y las contracciones duran más, para ayudar al niño a abrirse camino a través del canal del parto. Por el contrario, todo sucede más rápidamente en el segundo, porque los tejidos están más elásticos y el cuerpo mantiene una especie de “memoria” de lo que ha sucedido. De hecho la duración del segundo puede incluso reducirse a la mitad.

Si en el primer parto se efectuó la episiotomía, es probable que también se deba recurrir a ella en el segundo. La razón es que la cicatriz provoca que los tejidos del periné sean menos elásticos, por lo que existe el riesgo de que se rasguen.

La lactancia no tiene por qué darte problemas. Puede que la primera vez hubiera inconvenientes, probablemente el niño no se cogía de forma correcta. Las dificultades de succión o las tomas muy espaciadas no estimulan las glándulas mamarias lo suficiente.

Actualmente, el 90% de las mujeres que tuvieron su primer hijo con una cesárea también han tenido al segundo de la misma forma. La cicatriz hace que la musculatura del útero esté más frágil y menos elástica, y que presente un mayor riesgo de rotura. Sin embargo, no es cierto que sea algo obligatorio, porque la elección de otra cesárea depende de muchos factores: las razones de la primera cesárea, el tiempo que ha pasado entre los dos partos y del peso del recién nacido.