Precaución con el rechazo escolar
Según diferentes estudios, el rechazo escolar ha sido más frecuente en uno u otro sexo. Así aquellos en los que se ha detectado ansiedad por separación tienden a ser niñas y la mayoría de aquellos con rechazo escolar de tipo fóbico son predominantemente niños.

En niños pequeños el comienzo del rechazo escolar suele ser repentino, sin embargo en niños mayores y adolescentes el desarrollo es más gradual y más grave… Cuanto más tarde o más gradualmente empieza, peor es el pronóstico.

Respecto al rechazo escolar pueden distinguirse manifestaciones en varios sistemas de respuesta:

1. Sistema autónomo: taquicardia, sudoración, palidez, sensación de mareo, ganas frecuentes de orinar, náuseas y vómitos, dolor abdominal, diarreas, dolor de cabeza, trastorno del sueño, pérdida del apetito.

2. Sistema cognitivo: anticipación de consecuencias negativas asociadas a la escuela (castigo de los profesores, burlas o agresiones de los compañeros, fracaso académico), evaluación negativa de las propias capacidades, preocupación por ciertas reacciones somáticas como vomitar o la urgencia de orinar.

3. Sistema motor: aparte de la tensión muscular elevada y los posibles temblores, el niño evita la escuela (se queda en casa) a través de medios como quejas de síntomas físicos, conducta negativista (no se viste, no desayuna, no encuentra las cosas, se encierra en su cuarto) o expresiones verbales de querer ir a la escuela. Si se le lleva por la fuerza, puede pedir volver a casa, agarrarse a los padres o gritar. Una vez en la escuela puede esconderse, escaparse de la misma, presentar rabietas inhibirse totalmente (no habla, no juega).

Puede afirmarse que aproximadamente la mitad de los niños con fobia escolar logra una adaptación aceptable en la vida adulta, una tercera parte continua con problemas importantes, y el resto presenta sintomatología menos incapacitante casi siempre relacionada con problemas de adaptación social.