Prevenir la violencia en la infancia
Diferentes estudios revelan que conforme los menores van pasando del jardín de infancia o escuela infantil hasta el momento de concluir sus estudios en secundaria, su agresión física va disminuyendo. Por lo tanto, se observan cambios positivos muy a pesar de la exposición de los niños y niñas a programas violentos en la televisión o el uso frecuente de videojuegos agresivos.

Se da un hecho peculiar que es digno de contemplación exhaustiva. A medida que disminuye la agresión física,incrementa la agresión indirecta y verbal. Al cumplir los tres o cuatro años comienza esta transformación y se torna más notable a medida que van desarrollando sus habilidades del lenguaje y destrezas sociales.

Algunos juegos suponen un vehículo de desarrollo positivo en el que los niños aprenden a controlar sus reacciones agresivas y a disminuir la frecuencia de una agresión real. Por ejemplo “jugar a pelear” no es una manera de agresión ya que los antagonistas se están divirtiendo y es una buena ocasión para demostrarse a sí mismos su potencial físico al entrar en lucha ficticia con el contrario.

Sin embargo, en torno al 10% de los niños siguen teniendo un comportamiento bastante agresivo conforme van transcurriendo sus años de preescolar. El objetivo será entonces reemplazar inmediatamente la agresión física por la comunicación verbal, el compromiso o la cooperación.

Los progenitores han de estar “muy atentos” a la deserción escolar que en un porcentaje considerable, parece estar relacionada con la actividad criminal, con los problemas de salud, tanto mentales como físicos, y con el abuso de sustancias. De ahí que conocer los factores de riesgo ayudarán a los adultos a llevar a cabo una prevención o intervención eficaz. Ambas se alcanzarán con éxito si se introducen mecanismos de observación y comprensión hacia el niño.