Primeros auxilios a niños
A los niños les acechan situaciones de peligro… Ninguno está libre del riesgo a sufrir dolencias en las vías respiratorias, a darse golpes en la cabeza o a padecer intoxicaciones.

Por eso, tienes que desarrollar unas maniobras básicas que te conducirán a ejecutar con éxitos los primeros auxilios.

Vías respiratorias. Si el niño pierde el sentido, comprueba que respira (oír o sentir su aire en tu mejilla y ver si se mueve el tórax). Si no respira hay que abrir las vías respiratorias:

1. Ponle tumbado en una superficie firme, como el suelo, coloca la mano en su frente y echa suavemente hacia atrás la cabeza; con los dedos súbele el mentón. De este modo la lengua no queda hacia atrás y no obstruye el paso del aire.

2. Insufla aire. En recién nacidos y lactantes, cubre con tu boca la nariz y la boca del bebé (a partir del año sólo la boca). Haz dos insuflaciones lentas de 2 segundos y comprueba si se mueve el tórax o hace intentos de respirar o toser. Repite cada 3 segundos hasta lograr 20 insuflaciones por minuto.

Posición de seguridad. Si respira, pero está inconsciente ante la posibilidad de que vomite y lo aspire, colócale en la posición de seguridad. Si en 30 minutos no llega ayuda, cámbiale de lado.

Masaje cardiaco. Tras iniciar la ventilación, comprueba si tiene signos de vida (si se mueve o traga saliva principalmente). Cuando el soporte respiratorio no da resultado (si deja de respirar más de tres minutos entrará en paro cardiaco) hay que iniciar el masaje.

Intoxicaciones

La intoxicación más habitual en el hogar es por vía digestiva. Es vital identificar el tóxico para pedir ayuda. Si el niño está consciente y en edad de responder, averigua qué ha tomado, cuánto y cuándo lo ha hecho. Si no responde inspeccionar su entorno (frascos, envases) y si ha vomitado, mira los restos.

Golpes en la cabeza

Lo normal es que sean golpes sin importancia y que tras el impacto aparezca un chichón. No obstante, conviene observar al niño en las 24 horas siguientes.