Qué debes pensar antes de tener un hijo
La verdad es que de forma curiosa, son muchos los casos de matrimonios jóvenes que se separan teniendo hijos de una edad muy temprana. Este tipo de situación invita a pensar de forma curiosa en qué es lo que lleva a una pareja rota a tener descendencia. Pues bien, a veces, hay personas que cometen el error de pensar que un niño puede convertirse en el parche perfecto para paliar los efectos de una situación de desamor.

Antes de tener un niño precisamente, como pareja es importante hacer balance para poder medir el grado de fortaleza real de la relación. Es esencial medir este grado de fortaleza, sencillamente, porque la llegada de un niño implica una capacidad de hacer frente al esfuerzo y también, a los cambios de horarios y de rutina. El niño se convierte tanto en el centro de atención del padre y de la madre que ambos cometen el error de perder de vista que siguen siendo una pareja.

Por otra parte, a veces, puede suceder también que mientras que él desearía tener un hijo, tal vez, ella todavía no esté preparada para dar ese paso (o a la inversa). Incluso, hay parejas que libremente deciden no tener niños porque consideran que no quieren renunciar a otras parcelas de la vida como el éxito profesional o el tiempo de ocio.

Tener un hijo es una decisión muy seria que debe estar basada en un amor maduro, en una relación de pareja capaz de hacer frente a los conflictos de la convivencia y a todo tipo de obstáculos, puesto que tener un niño también produce un efecto directo en la economía doméstica. La mayoría de las parejas sólidas y estables, tarde o temprano forman una familia y los hijos, vienen a completar el amor de la pareja.