Qué hacer para que el niño se lave las manos
Los hábitos de higiene deben adquirirse desde la infancia, de una forma gradual, claro está. Es decir, como todo aprendizaje el niño requerirá de cierto nivel de autonomía para poder interiorizarlo de la forma adecuada. Por ello, con tres años los niños empiezan a jugar con el agua y se sienten bien. A los cuatro años se lavarán las manos con toda la naturalidad siempre que los padres se lo recuerden claro está. Finalmente, con un poco de suerte, paciencia y mucha creatividad, puede que para los cinco años el niño ya se muestre totalmente seguro a la hora de saber cuándo debe lavarse las manos.

Y es que la higiene es esencial incluso para prevenir posibles enfermedades. En primer lugar, hay que mostrar al niño claramente en qué momentos debe lavarse las manos: antes de cada comida, después de haber ido al baño, tras haber jugado en el parque, antes de acostarse… En general, los niños son más constantes con el hecho de lavarse las manos que con el cepillado de los dientes que les puede producir más pereza.

Es bueno animar al niño de tal forma que vea ese momento del día como gratificante y divertido. Por ello, es posible comprar una toalla con motivos infantiles y un jabón original para que atrapen la atención del peque. Por otra parte, los niños deben ver este hábito en sus padres puesto que los peques aprenden por imitación.

Además, este hábito también es una oportunidad para concienciar a los niños con la importancia del ahorro del agua que es importante para el cuidado del planeta. Sin duda, los hábitos de higiene forman parte de la calidad de vida de cualquier niño que está en pleno proceso de crecimiento.