Ser hijos únicos
Muchos piensan que ser hijo único es ser muy afortunado. Otras personas creen que es una verdadera pena pero, en realidad no es ni mejor ni peor. Ser hijo único tiene un montón de ventajas pero, también un montón de desventajas. Los hijos únicos no tienen que compartir sus juguetes o la atención de sus padres, pero también esto implica ciertos momentos de soledad.

Diferentes estudios han demostrado que ser hijo único, no tiene demasiado beneficios, ya que con los hermanos se pueden compartir tareas o actividades que les permiten aprender los unos de los otros cosas que, siendo únicos se puede tardar más tiempo en aprender. Emocionalmente, se ha demostrado que los niños que no tienen hermanos maduran más rápido. Esto, tampoco se puede generalizar ya que cada individuo es diferente y único.

El único problema más significativo que se puede encontrar al no tener hermanos es el de la soledad. No tener el apoyo de hermanos y estar completamente solo muchas veces es algo que puede ser un poco más doloroso. La soledad se irá superando con la aparición de amigos en sus vidas. Tampoco se debe pensar que la unión entre hermanos es inigualable e irrompible ya que, quien no conoce a alguien que nunca se ha llevado bien con sus hermanos…

Esta situación es muy curiosa ya que, la mayoría de los hijos únicos hubieran querido tener hermano y muchos hijos con hermanos, hubieran preferido ser únicos. Es por esto, que se debe intentar ser feliz con lo que se tiene y con la familia que le ha tocado a cada uno.