colecho

Ventajas e inconvenientes del colecho
La crianza con apego fomenta iniciativas como el colecho, al compartir una cama familiar que facilita el descanso de padres e hijos. Esta opción tiene defensores y detractores por las ventajas e inconvenientes que plantea. Entre los principales inconvenientes del colecho, se encuentra la distancia que fomenta en la relación de pareja como consecuencia de la pérdida de la intimidad. Este hecho queda claramente explicado en la película francesa Un acontecimiento feliz dirigida por Rémi Bezançon que describe cómo cambia la vida de una pareja tras tener su primera hija.

Tal vez, la clave no reside tanto en la defensa o en la oposición del colecho sino en encontrar el equilibrio de que el niño pueda dormir algunas noches con sus padres. Uno de los principales riesgos de compartir lecho con el niño tiene que ver con la seguridad infantil puesto que el bebé es vulnerable ante posible aplastamiento.
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Cunas sidecar para practicar el colecho
El colecho es una de las técnicas de crianza basada en el apego en torno a la que se encuentran defensores y detractores. La práctica del colecho siempre debe practicarse cuidando todas las condiciones de seguridad necesarias. Se debe evitar el colecho siempre que el padre o la madre hayan tomado alcohol, tomen algún tipo de medicación para dormir o estén muy agotados.

En cualquiera de estas circunstancias, se minimiza la capacidad de reaccionar ante posibles imprevistos. Existe un tipo de cuna que favorece el colecho pero favoreciendo que el bebé y los padres tengan cada uno su propio espacio.
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Los beneficios del colecho
La realidad es que siempre se ha hablado mucho sobre los beneficios que produce la lactancia materna en el bebé no sólo a nivel físico sino también, a nivel emocional. Pues bien, también existen otras actividades que favorecen el bienestar del niño, por ejemplo, el colecho.

Dormir con el bebé reporta un gran nivel de tranquilidad, seguridad, proximidad y cercanía, no sólo en los niños sino también, en los padres. De este modo, se construyen y desarrollan los vínculos afectivos con el más pequeño de la casa. Por supuesto, a la hora de dormir un rato con el bebé, por ejemplo, la siesta, conviene tener algunas precauciones: por ejemplo, el niño nunca debe de dormir boca abajo ya que podría suponer algún tipo de peligro. El bebé debe estar tumbado boca arriba.
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