Tener la “boca sucia”
¿Estás experimentando día a día la alegría de criar a un niño? Si es así, ya habrás descubierto que, a partir de una edad, los pequeños copian todo lo que escuchan, e incorporar nuevas palabras en su vocabulario. En esta época, uno tiene que ser muy cuidadoso con lo que dice, especialmente si el niño es impresionable. En realidad, el problema llega cuando estos se limitan a repetir las palabrotas. Esto de tener la “boca sucia” puede darse antes de los que tu esperabas, así que debes tener cuidado con tu vocabulario.

En realidad, casi la totalidad de los niños que dicen palabrotas, no entienden el significado de lo que están diciendo. Sólo han escuchado la palabra usada emocionalmente, y han aprendido que la palabra atrae la atención de su padre, por lo que es probable que la puedan utilizar para ganar más atención, aunque sea una atención negativa.
El niño, al ser regañado o castigado, no comprende que la palabra en sí está mal utilizada.

Aunque es difícil hacer caso omiso a tales hechos, un enfoque eficaz sería no hacerles ni caso cuando pronuncien las palabrotas. En ese momento los niños comenzarán a repetirla, cada vez con más fuerza, para que se les haga caso y ver cuál es la reacción de los padres. No debes vacilar ni un momento, y no debes dejar que gane tu atención de esta manera.

Si la frecuencia de la repetición de la palabra aumenta de manera incómoda o sientes que ha llegado el momento de corregirlo, simplemente debes explicarle con una gran firmeza que esas cosas no se dicen. Explícale que si sigue diciendo esa palabrota tendrás que tomar medidas. Finalmente, los pequeños suelen cansarse del juego y olvidan la palabrota.