Un ejemplo para tus hijos
El mejor modelo que pueden tener tus hijos se encuentra en tu persona. Aunque a veces no seas consciente de la situación, ellos están pendientes de todas tus palabras, gestos… De una manera directa o indirecta van asimilando como esponjas cada uno de tus comportamientos.

Es importante que tu estado emocional irradie felicidad porque “esas sensaciones” las estás transmitiendo continuamente a tus pequeños retoños. Por ejemplo, las mamás o papás que en general se sienten insatisfechos con su vida, tienen más probabilidades de mostrarse intolerantes y de desaprobar o rechazar el comportamiento de sus hijos. A su vez, los niños rechazados poseen más riesgo de convertirse en personas difíciles.

El hecho de que los progenitores sean psicológicamente equilibrados y lleven un buen matrimonio o relación de pareja, influye muy positivamente en los bebés. Un alto nivel de autoestima genera relaciones armoniosas con los más pequeños de la casa.

Los resultados de un número significativo de investigaciones indican que la herencia genética es decisiva: Un 78% en cuanto al aspecto físico, un 52% en el intelectual y un 29% en la personalidad.

Es curioso señalar que en las diferentes etapas del crecimiento de los niños existen períodos sensitivos que propician de forma innata o natural cierto tipo de aprendizajes que permiten modelar la personalidad. En este sentido, la orientación y el fortalecimiento de la voluntad junto con la educación en virtudes serán claves.

Los períodos sensitivos son lapsos de tiempo en que el niño se encuentra más apto y receptivo y en los cuales goza de una disposición natural para desarrollar hábitos operativos. Por eso es fundamental tener presente que desde los primeros meses de vida, el bebé imita las conductas que observa en su mamá, papá y las personas que le acompañan.