Vacaciones en el pueblo
El modelo de sociedad en el que hay un alto grado de estrés ha hecho que los pueblos se conviertan en un destino ideal durante las vacaciones de verano o también, durante el fin de semana. Tener un lugar en el que poder encontrar la calma y desconectar es un verdadero regalo. Sin embargo, no sólo los adultos disfrutan al poder tener un punto de inflexión sino que también, los niños disfrutan más que nadie del cambio que implica vivir la infancia en la ciudad o en el pueblo.

Por ejemplo, los peques tienen un horario más flexible para jugar en la calle con los vecinos. De hecho, una de las ventajas de pueblo es que se pueden hacer nuevos amigos de una forma muy sencilla y muy natural. Por otra parte, los niños no necesitan grandes juegos para distraerse sino que se divierten con su simple imaginación gracias a juegos de grupo, como por ejemplo, el escondite.

Los niños en el pueblo también suelen ir a la piscina. Disfrutan de un entorno natural en el que pueden observar bellos paisajes. Escuchan el silencio de la noche en la oscuridad. Un silencio que es muy difícil de sentir en la ciudad incluso a altas horas de la madrugada como consecuencia del tráfico.

Los pueblos se transforman durante el verano gracias a la llegada de visitantes de la ciudad. Como actividad educativa relacionada con esta experiencia, sería positivo que el niño escriba una redacción al final del veraneo en donde explique cómo ha sido su descanso, qué ha aprendido durante estos días y qué contrastes tiene la ciudad con el pueblo. No hace falta viajar lejos para disfrutar del mejor verano de tu vida, en la calma de un pueblo puedes encontrar tu particular paraíso. Además, las vacaciones en el pueblo siempre son más económicas.