Ventajas de llevar al niño a la guardería
Muchos padres se plantean la opción de que el niño vaya a la guardería. Sin embargo, también es habitual que al nacer un bebé la madre deje de trabajar para quedarse al frente de la casa y de la educación y atención del niño. Todas las opciones son igualmente valiosas, especialmente, cuando responden a una decisión fundada y meditada.

Que el niño acuda a la guardería tiene unos efectos positivos desde una edad temprana. Uno de estos efectos remite a las relaciones sociales, es decir, el pequeño desarrolla antes la capacidad de superar la timidez que aquel niño que está sobreprotegido en el seno del hogar. Cualquier niño juega con otros compañeros de guardería a lo largo de la semana, por tanto, desarrolla sus habilidades sociales y comienza a descubrir el enorme placer de la amistad desde una edad muy temprana. De hecho, la infancia es para muchas personas la etapa más feliz de la vida.

Pero además, llevar al niño a la guardería también aporta un espacio propio para los padres que tienen mayor margen de libertad a la hora de poder seguir trabajando o disfrutando de otras actividades sociales y culturales.

Uno de los mayores enriquecimientos emocionales que descubre el niño en la guardería es el juego. De hecho, jugar no es meramente un medio de entretenimiento sino que en muchas ocasiones, a través del juego también se puede aprender de una forma lúdica. A través del juego, el niño también aprende a compartir sus juguetes, es decir, supera la barrera del egoísmo. Por otra parte, el juego también es un medio para descubrir el entorno ya que los niños son pequeños exploradores que observan con gran asombro y felicidad la realidad del mundo que les rodea.